lunes, 1 de diciembre de 2008

Banco de Bogotá, servicio al cliente

A lo largo de mi vida laboral, en una u otra empresa, siempre he tenido cuenta en el Banco de Bogotá, con no muy gratos recuerdos. Pero a veces por mandato de las dichas empresas o por evitar papeleos, pues uno se resigna.

Hace muchos años, mientras la tecnología ya había llegado a otros bancos, éste seguía dando información de saldo por teléfono (cuando uno se hacía amigo del auxiliar de cuentas corrientes) o personalmente. Me quejaba al respecto, pero...

Bueno, pero el asunto es el servicio: siempre filas demasiado largas y con mucho tiempo de espera por parte del cliente.

El mes pasado y éste, he tenido que ir personalmente a hacer un determinado pago, en la sucursal que está en uno de los centros comerciales de Cali, con la espera de una hora y hora y quince minutos, respectivamente.

En el primer piso está la gerencia y los módulos de atención al cliente y, en el segundo, las ventanillas o cajas donde hace uno la fila para pagos y retiros.

Cuando llevaba 40 minutos de espera, bajé donde el gerente y le pregunté: ¿por qué hay sillas aqui abajo? Me dijo muy orgulloso: "Ah, porque es el departamento de servicio al cliente, donde abren las cuentas". Le dije: claro, mientras captan al cliente entonces sí la debida atención, pero una vez está en nuestras manos, que haga fila eterna ¿verdad?

Le hice ver que era un irrespeto con el cliente y le sugerí poner sillas y dar ficha con número así como lo tiene otro de los bancos que está en el mismo centro comercial. Me adujo que no se podia por motivos de seguridad. Le demostré mi ignorancia en asuntos de seguridad y le pedí una explicación. "Porque cuando se hace fila, el guarda puede controlar al "campanero", si la gente está sentada no es posible"

Para mi, no fue convincente la respuesta, además de que el banco cuenta con cinco ventanillas y solo atienden tres cajeros. Me argumentó que había un cajero incapacitado. Le pregunté cuánto llevaba el cajero incapacitado. Me dijo que ocho días. Le manifesté que me parecía extraño que el mes pasado también había solo tres cajeros atendiendo... y que si un cajero estaba incapacitado, debía de reemplazarlo.

Bueno, le insistí en la falta de respeto para con el cliente. Me sugirió escribir una queja a la Gerencia Administrativa del Banco.

Al respecto opino que no me corresponde a mi elevar la queja a otra gerencia sino que el gerente de esta sucursal debe ser el vocero y que el banco debe tener tantos cajeros como casillas tiene y así prestar un mejor servicio y dar empleo.

¡Se las quieren ganar todas!

1 comentario:

Johana Marcela dijo...

Y eso que no te ha tocado en el Banco Popular!! Dos cajeros para una fila interminable de pensionados cada mes!