Me comentaba una amiga que estuvo en la boda de un familiar y que en plena ceremonia el hijito de tres años de una sobrina, se recorrió la iglesia y el altar, unas 80 veces, sin que la mamá le dijera nada.
Creo que, desde esa edad, ya debemos educar a los niños hacia el buen comportamiento donde quiera que se esté. Esa libertad tan mal entendida, ocasiona futuros ciudadanos mal educados.
Sobre este tema de los niños, también recuerdo cierta vez en que se le brindó un homenaje a un señor con la invitación a una cena en la que estuvo con su esposa e hijita de 7 años. Eramos unos 50 invitados.
¿A quién le tocó la niña como vecina de mesa? Pues a mi. Por supuesto, tuve que llenarme de paciencia para oirle todos los cuentos de su colegio y perderme la conversación de los vecinos más próximos a mi mesa. Claro, la mamá no se inmutó, pues ahí estaba yo para entretenerla, como era la hija del homenajeado...
Y ¿qué decir de los niños que intervienen con sus opiniones en las conversaciones de los mayores? Recuerdo también cierta vez en que tres amigas contábamos con la presencia de la hijita de una de ellas, de unos 5 años, tan pero tan lista, que teníamos que cambiar los nombres de los personajes para que no nos metiera en un lío. Aquí también creo que la mamá no debe celebrarle las intervenciones sino que debe buscarle alguna muñeca para que se entretenga en otro lado.
Ah! y los niños que contestan el teléfono en las casas. ¡Tan hermosos! Son un sol de primavera. No entienden, no responden bien, no pasan al que uno necesita...
Pero el tormento que no se me podía quedar por fuera es el de mi amada Librería Nacional, donde voy cada semana a tomar café y a ver qué novedades hay. A una determinada hora, no falla la llegada de señoras con sus adorables hijos que no hablan sino que gritan, juegan, brincan, saltan, comen, vuelven, se deslizan, cantan, vuelven, lloran... ufff! por eso alguna vez le pregunté a un mesero que cuándo iban a poner los columpios.
Por supuesto, las mamás no se dan por enteradas de que sus hijos están en el lugar equivocado. O ¿será que la Libreria Nacional del oeste, está perdiendo un magnífico mercado de una especial para niños?
domingo, 19 de octubre de 2008
lunes, 13 de octubre de 2008
Imponer
Insisto en que el idioma español se debe aprovechar en toda la extensión de su riqueza sin temer a las palabras y su uso. Por ejemplo, es correcta la utilización de la palabra imponer cuando se hace referencia a una condecoración. La misma Real Academia Española de la Lengua da los ejemplos: "imponer la ceniza, la medalla, las manos".
Hay quienes sostienen que suena demasiado fuerte o impositiva y que, por consiguiente, es mejor utilizar "colocar".
Hay quienes sostienen que suena demasiado fuerte o impositiva y que, por consiguiente, es mejor utilizar "colocar".
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palabras
miércoles, 1 de octubre de 2008
Señor o sujeto
Es de reconocer la constante y completa información que han brindado los medios de comunicación el caso del secuestro y posterior asesinato del niño Luis Santiago, en la localidad de Chía, Colombia.
En el día de hoy, uno de los periodistas de un noticiero de televisión que cubría las manifestaciones de solidaridad de la gente en la iglesia de Chía, se refirió a los asesinos como "el señor Orlando Pelayo y la señora Martha Lucía Garzón".
¿Señor? tal vez cuando era el padre del bebé; pero en casos de asesinos la palabra que antecede al nombre será "sujeto". El sujeto Orlando Pelayo... o los sujetos Orlando Pelayo y Martha Lucía Garzón...
Si. Porque la palabra señor y señora, están reservados para las personas que lo merezcan.
En el día de hoy, uno de los periodistas de un noticiero de televisión que cubría las manifestaciones de solidaridad de la gente en la iglesia de Chía, se refirió a los asesinos como "el señor Orlando Pelayo y la señora Martha Lucía Garzón".
¿Señor? tal vez cuando era el padre del bebé; pero en casos de asesinos la palabra que antecede al nombre será "sujeto". El sujeto Orlando Pelayo... o los sujetos Orlando Pelayo y Martha Lucía Garzón...
Si. Porque la palabra señor y señora, están reservados para las personas que lo merezcan.
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