Cada cual es libre de poner el nombre que quiera a sus hijos. Ni más faltaba. Pero sí es importante tener en cuenta algunas recomendaciones para evitar problemas o sonoridades no adecuadas.
Nunca, desde que tengo uso de razón, he estado de acuerdo con que los hijos se llamen igual que los padres. Uno llama a una casa preguntando por Pepe y le dicen: ¿cuál, el padre o el hijo?
Por otro lado, si el papá tiene mal comportamiento, el hijo queda "fichado". Es el caso del hijo del mafioso apodado "Jabón", Wilber Varela, que tuvo que cambiarse el nombre. Así tendrá que hacer el hijo de Teodolindo Avendaño, el gamonal de Caicedonia, enredado en la "yidispolítica", que lleva su mismo nombre.
Y qué decir de los que le ponen nombres de personas a sus mascotas y no nombres apropiados. ¿qué sucede? llega una visita a la casa, entonces llaman al perro "Lucasssss" y uno de la visita tiene igual nombre. Resulta como un poco vergonzoso.
A la hora de escoger un nombre se debe hasta pronunciar con el apellido para que haya sonoridad y no cacofonía o entre nombre y apellido se forme una palabra desagradable o una frase risible Ejemplos: Mónica Galindo, Ramiro Ramírez, Vicente Puente, Aquiles Pinto Florez (nombre de un político ecuatoriano)
Llegan nombres de moda y muchas personas no saben ni cómo se escribe ni qué significan: Lady, cuando la princesa Lady Diana. Muchas chicas de esa época fueron bautizadas como Lady, Leidi, Leydi, Leidy.
Y qué decir de Diana, cuya pronunciación Daiana, hizo que así mismo se fijara el nombre y hasta Dahyana.
En cuanto a los nombres difíciles, por educación, sus dueños deben cargar siempre una tarjetica de presentación para que cuando lo deban decir no tengan que deletrearlo una y otra vez.
En el puerto de Buenaventura, es usual que sus habitantes usen el nombre de Usarmy, porque ven en los buques el escrito U.S. ARMY. Pero bueno, es hasta perdonable, si hay ignorancia.
Y yo, prefiero llamarme así, Piedad, que llamarme Leidy Yurlady o Yatzury o Milady entre otros.
jueves, 26 de marzo de 2009
sábado, 21 de marzo de 2009
Música en los eventos
Más o menos hora y media oyendo La Ocarina, antes de que empezara la inauguración de un sitio, cuyo programa estaba retrasado, porque la cita era a las 7 de la noche.
Ya no resistía más. Pero alcanzo a ver a un proveedor de equipos y le pregunto: ¿tú eres el proveedor del sonido?
- si.
¿Le diste instrucciones al chico que lo maneja de qué música poner? (yo sabía que la respuesta era negativa).
- No.
Mira, llevamos hora y media oyendo las mismas canciones de Ocarina y pues como que ya no resistimos más. Por qué no le dices que ponga otra.
Mi amigo de inmediato se fue a dar instrucciones que surtieron efecto. ¡qué descanso!
Cada vez compruebo que el trabajo de nosotros los protocolistas es necesario en cualquier evento que se respete. Pensamos en todo. No dejamos nada al azar ni en manos del gusto de los proveedores.
La cuestión no es contratar todo lo que se requiere, sino que todo esté bajo un concepto.
Ya no resistía más. Pero alcanzo a ver a un proveedor de equipos y le pregunto: ¿tú eres el proveedor del sonido?
- si.
¿Le diste instrucciones al chico que lo maneja de qué música poner? (yo sabía que la respuesta era negativa).
- No.
Mira, llevamos hora y media oyendo las mismas canciones de Ocarina y pues como que ya no resistimos más. Por qué no le dices que ponga otra.
Mi amigo de inmediato se fue a dar instrucciones que surtieron efecto. ¡qué descanso!
Cada vez compruebo que el trabajo de nosotros los protocolistas es necesario en cualquier evento que se respete. Pensamos en todo. No dejamos nada al azar ni en manos del gusto de los proveedores.
La cuestión no es contratar todo lo que se requiere, sino que todo esté bajo un concepto.
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jueves, 19 de marzo de 2009
Peluquerías
Desde hace días he estado por escribir sobre este tema pero se me pasaba por alto, por una u otra razón. Hoy me decido a dar unas recomendaciones:
Que el peluquero mire bien al cliente, su forma de cara, la textura de su pelo, su profesión u oficio, su gusto y la moda. Recuerdo cierta vez que fui donde un peluquero que se limitó a cortar el pelo de una cabeza, pero creo que nunca me miró a la cara.
Un peluquero que sepa de su oficio, aconseja, pero no se deja llevar por un cliente que esté completamente equivocado en su escogencia. Mejor decir que no, pienso yo.
Cuando el cliente lleve mucho tiempo con el mismo corte pasado de moda o inadecuado, el peluquero debe hacerle ver la importancia de cambiar.
Que siempre pregunte o anticipe la aplicación de cualquier producto, pues hay quienes no gustamos de la laca.
Que no se eleve con el secador en un solo punto y a la más alta velocidad.
Que cuando haga mechas o rayos o iluminaciones, que no se las haga a todo el mundo del mismo color. Una persona de pelo negro, no tiene por qué llevar mechas rubias.
Que sus elementos de trabajo estén super limpios y los cosméticos vigentes.
Y por último, que se vista decente y limpio, que nunca lleve camiseta sin mangas. Yo no volví a una peluquería que me gustaba desde que el peluquero se puso una vez camiseta así.
En cuanto a los ayudantes
La persona que lava cabezas.
Que siempre huela bien
Que sus brazos no estén por delante del cliente, sino que haga toda su función sabiendo manejar los brazos.
Que procure recostar su cuerpo lo menos posible al cliente.
Que no intervenga con opiniones que no se le han pedido, cuando el peluquero hable con la clienta o ésta con otras personas.
Que no cuente anécdotas que no se le han pedido.
Que mientras no esté lavando cabezas, haga algo productivo como leer y no se siente cual clienta.
Que el peluquero mire bien al cliente, su forma de cara, la textura de su pelo, su profesión u oficio, su gusto y la moda. Recuerdo cierta vez que fui donde un peluquero que se limitó a cortar el pelo de una cabeza, pero creo que nunca me miró a la cara.
Un peluquero que sepa de su oficio, aconseja, pero no se deja llevar por un cliente que esté completamente equivocado en su escogencia. Mejor decir que no, pienso yo.
Cuando el cliente lleve mucho tiempo con el mismo corte pasado de moda o inadecuado, el peluquero debe hacerle ver la importancia de cambiar.
Que siempre pregunte o anticipe la aplicación de cualquier producto, pues hay quienes no gustamos de la laca.
Que no se eleve con el secador en un solo punto y a la más alta velocidad.
Que cuando haga mechas o rayos o iluminaciones, que no se las haga a todo el mundo del mismo color. Una persona de pelo negro, no tiene por qué llevar mechas rubias.
Que sus elementos de trabajo estén super limpios y los cosméticos vigentes.
Y por último, que se vista decente y limpio, que nunca lleve camiseta sin mangas. Yo no volví a una peluquería que me gustaba desde que el peluquero se puso una vez camiseta así.
En cuanto a los ayudantes
La persona que lava cabezas.
Que siempre huela bien
Que sus brazos no estén por delante del cliente, sino que haga toda su función sabiendo manejar los brazos.
Que procure recostar su cuerpo lo menos posible al cliente.
Que no intervenga con opiniones que no se le han pedido, cuando el peluquero hable con la clienta o ésta con otras personas.
Que no cuente anécdotas que no se le han pedido.
Que mientras no esté lavando cabezas, haga algo productivo como leer y no se siente cual clienta.
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lunes, 16 de marzo de 2009
"Los sabores de Cali"
Este artículo apareció hoy en el diario El Pais, de Cali, y por considerarlo muy interesante desde el punto de vista de nuestra cultura y tradiciones, lo transcribo:
Al margen. Por: Germán Patiño
Los sabores de Cali
Marzo 16 de 2009
Uno de los múltiples inmigrantes gallegos llegados a América ha dado una buena definición de Cali: “Es una ciudad informal”. Sí, un tanto desajustada, ajena a protocolos, la vida en ella puede ser tan grata como una reunión de amigos en bermudas y camiseta para compartir un sancocho hecho en fogón de leña a la orilla del río.
O un tanto desquiciada, como la recuerda un joven gringo, enamorado de ella y de una de sus mujeres: “Una ciudad donde enormes buses locos vuelan por sus calles”, lo que él recuerda con nostalgia. Cierta sensación de peligro, una premonición de que algo grave está por suceder, sin que en realidad nada pase, parece ser parte del espíritu de la ciudad que a mucha gente la hace recordarla con afecto. Una académica española se lo resumió a un rector de Univalle: “Aquí se vive con una intensidad que no conocemos en Europa”.
Y así mismo es su comida, informal e intensa. Las marranitas, un amasijo de plátano con chicharrón de cerdo, que se come con las manos, es casi un emblema de la cocina caleña. Y hay que buscarla en las calles o en sitios que no se encuentran en las guías turísticas. Difícilmente el visitante podrá pedir en un restaurante de nivel A que le sirvan un ‘aborrajado’, esa gloria apanada que chorrea miel de plátano maduro por dentro, usual en las fritanguerías populares, o un refrescante y espléndido ‘cholado’, en el que se acrisolan las frutas del trópico con hielo a punto de nieve.
Lo que no significa que no existan zonas gastronómicas en las que conviven decenas de buenos restaurantes, en los que se cocina con pasión y altas dosis de creatividad. Y la oferta será cosmopolita: árabes cerca de tailandeses, japoneses en cruce con indonesios, alemanes y franceses; chilenos con peruanos, italianos en mezcla con hamburguesería, creperías y arrocerías, etc., etc. Pese al cuidado por el detalle, en ese cosmopolitismo culinario también habrá cierta informalidad, para estar a tono con la ciudad. Y no será extraño encontrar las múltiples mezclas de aquellas cocinas lejanas con la muy criolla vallecaucana.
Lo que se debe a la sencilla razón de que la cocina estuvo aquí en manos de mujeres negras durante más de tres siglos de esclavitud y al hecho de que siguió en sus manos hasta hoy, siglo y medio después de terminada aquella ignominia que algunos gerentes todavía añoran. Si usted entra a la cocina de un restaurante ‘del Mediterráneo’, no serán provenzales los que fatiguen las ollas, sino negros y negras vallecaucanos. Lo mismo sucederá en un buen restaurante indonesio, donde no habrá ni sombra de un malayo en la cocina.
Y las negritudes que cocinan serán responsables, en buena parte, de ese ambiente informal, de risas y fiesta, que los caracteriza. También de algunas combinaciones exóticas y del apego al juego de colores vivos en los platos que cocinan. Un buen arroz de negros, que es lo mismo que decir ‘de pobres’, nunca será blanco del todo. El rojo encendido del ají dulce, el dorado del platanito maduro frito, o incluso más blanco pero lleno de sabor como la leche de coco, acompañará a este cereal de maravilla.
Por eso Cali sabe a guarapo de caña, a miel de plátano maduro y a mano de princesa negra. Así, informalmente.
Al margen. Por: Germán Patiño
Los sabores de Cali
Marzo 16 de 2009
Uno de los múltiples inmigrantes gallegos llegados a América ha dado una buena definición de Cali: “Es una ciudad informal”. Sí, un tanto desajustada, ajena a protocolos, la vida en ella puede ser tan grata como una reunión de amigos en bermudas y camiseta para compartir un sancocho hecho en fogón de leña a la orilla del río.
O un tanto desquiciada, como la recuerda un joven gringo, enamorado de ella y de una de sus mujeres: “Una ciudad donde enormes buses locos vuelan por sus calles”, lo que él recuerda con nostalgia. Cierta sensación de peligro, una premonición de que algo grave está por suceder, sin que en realidad nada pase, parece ser parte del espíritu de la ciudad que a mucha gente la hace recordarla con afecto. Una académica española se lo resumió a un rector de Univalle: “Aquí se vive con una intensidad que no conocemos en Europa”.
Y así mismo es su comida, informal e intensa. Las marranitas, un amasijo de plátano con chicharrón de cerdo, que se come con las manos, es casi un emblema de la cocina caleña. Y hay que buscarla en las calles o en sitios que no se encuentran en las guías turísticas. Difícilmente el visitante podrá pedir en un restaurante de nivel A que le sirvan un ‘aborrajado’, esa gloria apanada que chorrea miel de plátano maduro por dentro, usual en las fritanguerías populares, o un refrescante y espléndido ‘cholado’, en el que se acrisolan las frutas del trópico con hielo a punto de nieve.
Lo que no significa que no existan zonas gastronómicas en las que conviven decenas de buenos restaurantes, en los que se cocina con pasión y altas dosis de creatividad. Y la oferta será cosmopolita: árabes cerca de tailandeses, japoneses en cruce con indonesios, alemanes y franceses; chilenos con peruanos, italianos en mezcla con hamburguesería, creperías y arrocerías, etc., etc. Pese al cuidado por el detalle, en ese cosmopolitismo culinario también habrá cierta informalidad, para estar a tono con la ciudad. Y no será extraño encontrar las múltiples mezclas de aquellas cocinas lejanas con la muy criolla vallecaucana.
Lo que se debe a la sencilla razón de que la cocina estuvo aquí en manos de mujeres negras durante más de tres siglos de esclavitud y al hecho de que siguió en sus manos hasta hoy, siglo y medio después de terminada aquella ignominia que algunos gerentes todavía añoran. Si usted entra a la cocina de un restaurante ‘del Mediterráneo’, no serán provenzales los que fatiguen las ollas, sino negros y negras vallecaucanos. Lo mismo sucederá en un buen restaurante indonesio, donde no habrá ni sombra de un malayo en la cocina.
Y las negritudes que cocinan serán responsables, en buena parte, de ese ambiente informal, de risas y fiesta, que los caracteriza. También de algunas combinaciones exóticas y del apego al juego de colores vivos en los platos que cocinan. Un buen arroz de negros, que es lo mismo que decir ‘de pobres’, nunca será blanco del todo. El rojo encendido del ají dulce, el dorado del platanito maduro frito, o incluso más blanco pero lleno de sabor como la leche de coco, acompañará a este cereal de maravilla.
Por eso Cali sabe a guarapo de caña, a miel de plátano maduro y a mano de princesa negra. Así, informalmente.
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viernes, 13 de marzo de 2009
Ceremonial y Protocolo en Colombia
Me preocupa que el Decreto sobre ceremonial y protocolo que rige en Colombia data de 1982 y no ha sido reglamentado después de la reforma constitucional de 1991; es decir, hace 17 años.
En tal sentido, hace quince días le dirigí un Derecho de Petición al Director de Protocolo de la Cancillería, señor Julio Aníbal Riaño Velandia con los siguientes puntos:
1. Si el Decreto 770 de 1982, relativo al Reglamento de Ceremonial y Protocolo de la Presidencia de la República, se ha reglamentado después de la Nueva Constitución de 1991. Si es así, qué modificaciones ha tenido.
2. Si está en estudio dicha reglamentación, a cargo de quién está el estudio y proyecto y para cuándo se tiene prevista su aprobación y edición.
3. Si la precedencia general protocolaria en Colombia sigue siendo la misma del mencionado decreto 770 o se ha actualizado. Si se ha modificado, qué modificaciones ha tenido en cuanto a orden de los cargos.
En el día de hoy, recibí la respuesta del Director de Protocolo, así:
" El decreto 770 de 1982, que rige el Protocolo y Ceremonial de Estado, y las precedencias a observar en los grandes actos públicos en territorio colombiano, no ha sido modificado ni reglamentado desde su expedición y sanción el 12 de marzo de 1982. Sin embargo, tras la entrada en vigor de la nueva Constitución Política de Colombia en 1991, los nuevos cargos ccreados en la estructura del Estado fueron incorporados provisionalmente en el anexo del decreto correspondiente a la lista de precedencias de los funcionarios públicos. Dichos cargos nuevos aparecen resaltados en el documento conun asterisco entre paréntesis (*), mientras se reglamenta el decreto.
La Reglamentación del decreto 770 de 1982 se encuentra en estudio actualmente por parte del Director dGeneral del Protocolo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia. Por el momento no se tiene una fecha prevista para la posible aprobación y edición del proyecto de decreto reglamentario, pues la decisión sobre la ubicación de la cabeza visible de cada entidad en la lista de precedencias supone un ejercicio detenido con cada institución, lo cual demanda una cantidad de tiempoy personal considerables.
A la fecha, la precedencia de los funcionarios públicos en Colombia continúa regida por el decreto 770 de 1982 y no ha sido objeto de ninguna modificación por ley, excepción hecha de la inclusión provisional de aquellos cargos creados a partir de la Constitución de 1991, según se expresó en el punto 1 de la presente respuesta..."
En tal sentido, hace quince días le dirigí un Derecho de Petición al Director de Protocolo de la Cancillería, señor Julio Aníbal Riaño Velandia con los siguientes puntos:
1. Si el Decreto 770 de 1982, relativo al Reglamento de Ceremonial y Protocolo de la Presidencia de la República, se ha reglamentado después de la Nueva Constitución de 1991. Si es así, qué modificaciones ha tenido.
2. Si está en estudio dicha reglamentación, a cargo de quién está el estudio y proyecto y para cuándo se tiene prevista su aprobación y edición.
3. Si la precedencia general protocolaria en Colombia sigue siendo la misma del mencionado decreto 770 o se ha actualizado. Si se ha modificado, qué modificaciones ha tenido en cuanto a orden de los cargos.
En el día de hoy, recibí la respuesta del Director de Protocolo, así:
" El decreto 770 de 1982, que rige el Protocolo y Ceremonial de Estado, y las precedencias a observar en los grandes actos públicos en territorio colombiano, no ha sido modificado ni reglamentado desde su expedición y sanción el 12 de marzo de 1982. Sin embargo, tras la entrada en vigor de la nueva Constitución Política de Colombia en 1991, los nuevos cargos ccreados en la estructura del Estado fueron incorporados provisionalmente en el anexo del decreto correspondiente a la lista de precedencias de los funcionarios públicos. Dichos cargos nuevos aparecen resaltados en el documento conun asterisco entre paréntesis (*), mientras se reglamenta el decreto.
La Reglamentación del decreto 770 de 1982 se encuentra en estudio actualmente por parte del Director dGeneral del Protocolo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia. Por el momento no se tiene una fecha prevista para la posible aprobación y edición del proyecto de decreto reglamentario, pues la decisión sobre la ubicación de la cabeza visible de cada entidad en la lista de precedencias supone un ejercicio detenido con cada institución, lo cual demanda una cantidad de tiempoy personal considerables.
A la fecha, la precedencia de los funcionarios públicos en Colombia continúa regida por el decreto 770 de 1982 y no ha sido objeto de ninguna modificación por ley, excepción hecha de la inclusión provisional de aquellos cargos creados a partir de la Constitución de 1991, según se expresó en el punto 1 de la presente respuesta..."
miércoles, 11 de marzo de 2009
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Está de moda en las comunidades como Facebook, la publicación de fotografías que, como es natural en los albumes, se escriben los nombres de cada uno de los que aparecen en ellas.
Esto significa que uno puede aparecer en cualquier comunidad en alguna fotografía que le haya sido tomada y, claro, bonito, feo, mal arreglado o, simplemente, fotos que pertenecen a un acto social íntimo.
Es el caso de las bodas. Algunos invitados toman fotografías y las publican en su cuenta, lo que me parece irrespetuoso para con los anfitriones. Que los invitados publiquen las fotos de su grupo de mesa, vaya y venga, pero de los novios, no. Ellos decidirán cuándo y por qué medio publicarlas.
Igual sucede con las reuniones o fiestas de empresa. Sé del caso de una persona que publicó una foto de un acto social en la que etiquetó a su jefe, de un alto cargo de gobierno y, por supuesto, al señor no le gustó nada, de tal manera que le llamó la atención a su subalterna.
La recomendación: ponerle sentido común a la hora de la publicación de fotos para no violar intimidades u ofender a alguien.
Esto significa que uno puede aparecer en cualquier comunidad en alguna fotografía que le haya sido tomada y, claro, bonito, feo, mal arreglado o, simplemente, fotos que pertenecen a un acto social íntimo.
Es el caso de las bodas. Algunos invitados toman fotografías y las publican en su cuenta, lo que me parece irrespetuoso para con los anfitriones. Que los invitados publiquen las fotos de su grupo de mesa, vaya y venga, pero de los novios, no. Ellos decidirán cuándo y por qué medio publicarlas.
Igual sucede con las reuniones o fiestas de empresa. Sé del caso de una persona que publicó una foto de un acto social en la que etiquetó a su jefe, de un alto cargo de gobierno y, por supuesto, al señor no le gustó nada, de tal manera que le llamó la atención a su subalterna.
La recomendación: ponerle sentido común a la hora de la publicación de fotos para no violar intimidades u ofender a alguien.
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lunes, 9 de marzo de 2009
Escoltas o guardaespaldas
Es probable que las personas que ejercen este oficio de cuidar a los demás reciban una capacitación muy detallada de lo que debe ser su trabajo en lo que a seguridad se refiere, ovio, y a comportamiento o compostura. De todos modos, he aquí algunas recomendaciones o críticas:
1. Deje de estar contando todo lo que acontece alrededor de la persona para la que usted trabaja. Sea discreto y ético.
2. Cuando vaya a cualquier lugar, no actúe cual visita también. No. Usted está cuidando a un personaje y, por lo tanto, debe estar atento y no sentado leyendo revistas o con actitud de pereza. Digo expresamente este punto porque una amiga padece este mal: cuando hay junta en su empresa, los escoltas se sientan en la sala de espera a leer revistas y cuando llegan los verdaderos visitantes, ella se ve a gatas para mandarlos a sentar, porque los muebles están ocupados por los escoltas.
3. Deje de meterse en las conversaciones del personaje o de sus acompañantes si no le han preguntado nada a usted. No opine. Quédese callado.
4. Seguridad no es solo es evitar que alguien ataque al personaje. En mi humilde modo de ver, también es evitar que el personaje sufra una caída, por ejemplo, si baja de una tarima, déle la mano; nada pierde.
5. Sea respetuoso con los empleados de empresas a las que visite. No se iguale.
6. Pida permiso para hacer una llamada teléfonica, para usar el baño, para pasar, para tomar una revista, entre otras acciones.
7. Evite el trato confianzudo y con palabras soeces con otros escoltas o conductores.
9. Tenga compostura. Maneje bien su cuerpo. Siéntese bien. No se recueste a las paredes, no las sostenga con sus pies puestos sobre ellas.
1. Deje de estar contando todo lo que acontece alrededor de la persona para la que usted trabaja. Sea discreto y ético.
2. Cuando vaya a cualquier lugar, no actúe cual visita también. No. Usted está cuidando a un personaje y, por lo tanto, debe estar atento y no sentado leyendo revistas o con actitud de pereza. Digo expresamente este punto porque una amiga padece este mal: cuando hay junta en su empresa, los escoltas se sientan en la sala de espera a leer revistas y cuando llegan los verdaderos visitantes, ella se ve a gatas para mandarlos a sentar, porque los muebles están ocupados por los escoltas.
3. Deje de meterse en las conversaciones del personaje o de sus acompañantes si no le han preguntado nada a usted. No opine. Quédese callado.
4. Seguridad no es solo es evitar que alguien ataque al personaje. En mi humilde modo de ver, también es evitar que el personaje sufra una caída, por ejemplo, si baja de una tarima, déle la mano; nada pierde.
5. Sea respetuoso con los empleados de empresas a las que visite. No se iguale.
6. Pida permiso para hacer una llamada teléfonica, para usar el baño, para pasar, para tomar una revista, entre otras acciones.
7. Evite el trato confianzudo y con palabras soeces con otros escoltas o conductores.
9. Tenga compostura. Maneje bien su cuerpo. Siéntese bien. No se recueste a las paredes, no las sostenga con sus pies puestos sobre ellas.
lunes, 2 de marzo de 2009
Inauguración del MIO



Ayer se inauguró la puesta en marcha del MIO -Masivo Integrado de Occidente- sistema de bus articulado que cambiará a Cali en muchos aspectos.
He visto las fotos puestas por Jesús Eduardo Loaiza Flórez en Facebook y he tomado tres para hacer el comentario en lo que a protocolo se refiere. Obviamente, considerando que estamos en Cali, en el trópico y que somos algo folclóricos.
En la primera foto aparecen los integrantes de la mesa de honor. En su vestuario puede verse desde camiseta deportiva, como en el caso del Gobernador, hasta casual, como el señor Presidente.
Está bien que se hayan puesto de acuerdo para ir sin saco y corbata, dado el día y el calor que hace en Cali, pero tampoco para ir a un acto de estos, trascendental e histórico, con blue jeans (vaqueros) y camiseta de hacer deporte.
En la segunda foto, se aprecia la mesa de honor con mantel blanco y sobre mantel verde en puntas. Es decir, tiene de todo: blanco para mesa de comedor y sobre mantel verde billar (protocolario, pero puesto en su totalidad en la mesa) y está puesto en puntas como para mesa de restaurante.
En la tercera foto, se alcanza a ver que la bandera de Cali forra la tarima. Quién dijo que la función de una bandera era forrar una tarima. No, por favor. La bandera debe estar puesta en un asta.
domingo, 1 de marzo de 2009
Presentadores
Quiero referirme a los presentadores, personas que leen un programa en actos protocolarios y en espectáculos.
He aquí algunas recomendaciones:
1. Establezca la diferencia entre un acto protocolario y un espectáculo.
2. La presentación personal será excelente y respetuosa para con el público, pero teniendo en cuenta el punto anterior. Para un acto protocolario, el vestido debe ser elegante y sobrio para que usted no sea el protagonista y, en un espectáculo, sí puede ser a la moda y llamativo.
3. Si usted es mujer, tenga un peinado que le evite acomodárselo constantemente con movimiento de cabeza hacia atrás o con las manos. Del mismo modo, tenga un peinado que le deje ver la cara.
4. Aténgase al guión que le ha pasado el contratante o el protocolista. No reciba órdenes de cualquier persona que alteren el guión y, mucho menos, reciba "comunicaciones" de última hora. (papelitos escritos por algún presente que se acordó de transmitir un mensaje de felicitación).
5. No le ceda el micrófono a ninguna persona que quiera pronunciar unas palabras o un discurso, si no está previsto. Se puede llevar una sorpresa.
6. Cuando usted no esté haciendo uso del micrófono, no se sitúe detrás del orador, sino en otro lugar. Esta recomendación para que no salga en las fotos, ni en el vídeo.
7. Al llamar a un grupo grande de personas para recibir un botón, por ejemplo, en el caso de aniversarios de empleados en las empresas, lea despacio, para que dé tiempo a cada uno y no se apretujen en el escenario.
8. No es usted el llamado a calificar las intervenciones de los oradores.
9. Ah! la v y la b, se pronuncian igual.
He aquí algunas recomendaciones:
1. Establezca la diferencia entre un acto protocolario y un espectáculo.
2. La presentación personal será excelente y respetuosa para con el público, pero teniendo en cuenta el punto anterior. Para un acto protocolario, el vestido debe ser elegante y sobrio para que usted no sea el protagonista y, en un espectáculo, sí puede ser a la moda y llamativo.
3. Si usted es mujer, tenga un peinado que le evite acomodárselo constantemente con movimiento de cabeza hacia atrás o con las manos. Del mismo modo, tenga un peinado que le deje ver la cara.
4. Aténgase al guión que le ha pasado el contratante o el protocolista. No reciba órdenes de cualquier persona que alteren el guión y, mucho menos, reciba "comunicaciones" de última hora. (papelitos escritos por algún presente que se acordó de transmitir un mensaje de felicitación).
5. No le ceda el micrófono a ninguna persona que quiera pronunciar unas palabras o un discurso, si no está previsto. Se puede llevar una sorpresa.
6. Cuando usted no esté haciendo uso del micrófono, no se sitúe detrás del orador, sino en otro lugar. Esta recomendación para que no salga en las fotos, ni en el vídeo.
7. Al llamar a un grupo grande de personas para recibir un botón, por ejemplo, en el caso de aniversarios de empleados en las empresas, lea despacio, para que dé tiempo a cada uno y no se apretujen en el escenario.
8. No es usted el llamado a calificar las intervenciones de los oradores.
9. Ah! la v y la b, se pronuncian igual.
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