miércoles, 13 de enero de 2010

Se habla español


Foto tomada de la página Web de la Presidencia de la República

El Presidente Uribe se reunió ayer con el Subsecretario de Estado de Estados Unidos, James Steinberg, en su hacienda "El Ubérrimo".

Vimos en los noticieros de televisión cómo al corresponderle el turno de hablar a Mr. Stenberg, el mismo Presidente tuvo que solicitar un intérprete porque no se había previsto, de tal manera que le correspondió hacer sus veces a la Embajadora de Colombia en Estados Unidos, Carolina Barco Isakson.

¿Cuál fue la falla? ¿faltó prever intérprete? ¿se dedujo que el señor sabía español o traería intérprete? No lo sé. Lo cierto del caso es que no saber otro idioma no es pecado. Pero una persona que ocupe un cargo así, como Mr. Stenberg, lo mínimo es saber el español como segunda lengua.

Traigo a cuento la reunión llevada a cabo cuando el Presidente Busch y su Secretaria Condolezza Rice visitaron Bogotá. En esa ocasión, trajeron intérpretes y oh sorpresa cuando nuestro Presidente y los ministros que lo acompañaban, hablaban perfecto inglés (según lo contaron los medios de comunicación).

Cuando nosotros vamos a los Estados Unidos, debemos hacernos entender con lo mínimo de inglés, porque ya sabemos la velocidad con que lo hablan; no así nosotros cuando vienen los norteamericanos a Colombia que les ha bla mos por sí la bas y por se ñas pa ra que nos en tien dan, cuando no se sabe inglés. Es decir, allá, usted entendió o entendió.

Como anécdota, me contaron en un curso que dicté en Cartagena, que la señora de un Presidente de USA, al final del almuerzo o cena, pidió en inglés, creo que un café y el mesero (camarero) no le entendió, por lo que la señora, según parece, se contrarió.

Ay! por Dios, lo mínimo es saber algunas palabritas en español como saludar, despedirse o pedir un café. La culpa aquí no es del camarero sino de la ignorancia en algo tan elemental de la señora.

sábado, 9 de enero de 2010

Gioia



En octubre pasado, se inauguró en el tradicional barrio Granada, el sector gastronómico gourmet de Cali, el restaurante Gioia, con capacidad para unas 45 personas, acogedor, decorado con exquisito gusto y, lo más importante, con excelente comida de autor, cuya preparación se puede ver a través de unas ventanas de vidrio, cosa que genera confianza, diversión y aprendizaje.

Su chef, Luca Lucidi, ciudadano suizo, con ascendencia italiana, tiene estudios de alta cocina internacional y ha trabajado en restaurantes italianos y suizos poseedores de estrella Michelin. Luca se ha dedicado a investigar acerca de la comida mediterránea de tal manera que sus platos resulten mucho más sanos y deliciosos. Vale la pena aclarar que no es un restaurante de pasta como puede pensarse, aunque sí la tiene.

Así, pues, los invitados a la apertura pudimos disfrutar de una serie de canapés presentados con suma exquisitez y creatividad desde crujientes langostinos, hasta flores de jamón y, los postres desde tiramisú hasta variedades hechas con chocolate y frutos rojos, que al deslizarse por lengua, paladar y garganta, producían el nombre del restaurante: Gioia! Todo acompañado de los mejores vinos, champañas y zumos.

Es un deleite comer en Gioia por los productos de la mejor calidad que ofrece. Como lo dice su chef: este restaurante es para las personas que gustan de la buena comida, no de las que van a un restaurante porque sirven mucho o porque son muy grandes y hay mucha gente.

Finalmente, hacer mención de la atención de su gerente Anita Vidulich, que logró, junto con Luca, apostarle a Cali para el montaje de su restaurante antes de Miami, Cartagena, Bogotá o Medellín, en un edificio construido por un arquitecto especializado en arquitectura ecológica, así que tiene fachada en forma de persianas para una constante ventilación natural en su interior tanto del restaurante como de los demás pisos.

Felicitaciones y muchos éxitos por este proyecto que se une a la vocación que está tomando Cali como destino turístico gastronómico.

martes, 5 de enero de 2010

Imagen personal con extensiones de cabello


Foto tomada de Internet

Ayer, en un noticiero local de televisión vi a una alta funcionaria del Estado que entrevistaban. En realidad, no recuerdo qué dijo; solo me quedó grabado su nuevo peinado: bucles muy largos hechos con extensiones, por supuesto.

Las extensiones de cabello están muy de moda en reinas de belleza, presentadoras de farándula, modelos, actrices y, en general, gente joven. Significan moda, romanticismo, sensualidad y coquetería, por citar algunos calificativos.

Entonces, para nada van con la imagen de la directiva en cuestión o cualquier otra, que deba transmitir seriedad, credibilidad, Estado, mujer ejecutiva. No quiero decir con esto que una mujer en un cargo así deba ser simple. No. Ni más faltaba, pero que su arreglo corresponda a lo que quiere transmitir.

Si el peinado se lo hicieron para el 31 de diciembre, pues vaya y venga, pero ya al reintegrarse a sus funciones, no debe tener los atractivos crespos que lucía echados hacia un lado.